Día Mundial para la Prevención del Suicidio y Adultos Mayores

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una oportunidad clave para visibilizar una realidad desgarradora pero prevenible que afecta profundamente a las personas adultas mayores.
En Kalan —guiados por la misión de cuidar, proteger y preservar— consideramos indispensable romper el estigma entorno a la salud mental en la tercera edad y ofrecer redes de apoyo sólidas que devuelvan la esperanza y el sentido de vida.
Factores de riesgo en la vejez
A diferencia de otras etapas de la vida, en los adultos mayores el riesgo no suele responder a una sola causa, sino a una acumulación de pérdidas y cambios drásticos en su entorno:
- Enfermedades crónicas y dolor: El diagnóstico de padecimientos degenerativos, el dolor persistente o la pérdida acelerada de la autonomía física.
- Soledad y aislamiento social: La pérdida de la pareja, familiares o amigos cercanos, sumada al distanciamiento de la dinámica familiar diaria.
- Jubilación y pérdida de rol: El cambio drástico en la rutina y la sensación de haber perdido la productividad o el propósito cotidiano.
- Depresión no diagnosticada: La falsa creencia de que "estar triste es normal en la vejez", lo que invisibiliza síntomas clínicos que requieren atención profesional.
Señales de alerta a las que debemos estar atentos
- Expresiones frecuentes de desesperanza o frases como "ya soy una carga" o "pronto no estaré aquí".
- Regalar pertenencias de alto valor sentimental o "poner papeles en orden" de manera repentina.
- Aislamiento drástico y rechazo a convivir con seres queridos o realizar actividades que antes disfrutaba.
- Negativa a comer, tomar medicamentos o seguir tratamientos médicos esenciales.
- Cambios bruscos en el patrón de sueño y en el estado de ánimo.
Cómo intervenir y prevenir
- Escucha sin juzgar: Permite que expresen sus emociones sin minimizar sus sentimientos con frases hechas como "no diga eso" o "échele ganas".
- Promueve la integración: Involúcralos en las decisiones familiares y en actividades sencillas que fortalezcan su sentido de pertenencia.
- Fomenta la salud mental profesional: Consulta con psicólogos o gerontólogos especializados en el abordaje emocional de la vejez.
- Crea un entorno seguro: Supervisa la administración de medicamentos y mantén contacto diario o frecuente.
La salud mental no tiene fecha de caducidad. Garantizar un envejecimiento pleno implica vigilar no solo el cuerpo, sino también el corazón y la mente de quienes tanto nos han dado.



